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Este espacio nace de un extraño deseo de comunicación. Digo extraño por el apremiante nihilismo de la etapa que lo precede y por la desmesurada contradicción entre la introspección de Gurp y el propio concepto de Weblog. Pero he aquí que el devenir dialéctico de la vida ha dado forma a esta ventanita que trata de mirar dentro de Gurp. Si me preguntais por sus contenidos, temas y otras precisiones de este tipo, no podré responderos... simplemente, dejaré que la web viva por sí misma dentro de una persona dejando de lado clichés temáticos intrascendentes, que sería estúpido establecer... esto es solamente un punto de encuentro, un espacio compartido, una invitación a tomar un café y fumar un cigarrillo con Gurp...

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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2005.

07/05/2005

Hipotermia

"La foto, aparecida en el suplemento que publican conjuntamente EL País y The New York Times, ilustraba un reportaje contra el hambre en el mundo. La anciana del turbante agujereado, que quizás no tenga más de 35 años, es somalí y está masticando un pedazo de piel de camello del que no es probable que obtenga ninguna caloría, aunque, si lograra tragárselo, apaciguaría durante unos instantes el motín que se ha producido en sus entrañas. El hambre, que en el estómago de usted o en el mío no pasa de ser una sensación, en el de esta mujer es un lobo que aúlla desde los intestinos y al que hay que engañar con cualquier cosa (una raíz, una bola de barro, una corteza..)
La técnicas para aliviar las dentelladas del hambre varía, según el citado reportaje, de unos a otros países. En Eritrea, las mujeres se atan una piedra plana al vientre para atenuar las convulsiones; las madres de muchos países africanos ponen al fuego una sartén con piedras y dicen a los niños que la comida está haciéndose par ver si se quedan dormidos mientras aguardan; en Haití son muy frecuentes las tortas de barro, cuyo valor energético es el mismo que el de un paño de cocina recién lavado, pero que proporcionan sensación de plenitud mientras la tierra da vueltas dentro del estómago.
La cantidad de energía que tienen los alimentos se mide en calorías. Una bolsa de la basura de usted, o mía, recibe en unas horas más calorías que las que llegarán al estómago de la mujer de la foto a lo largo de su existencia. Los inmigrantes que se juegan la vida en el Estrecho no buscan otra cosa que calorías. Mientras usted y yo nos buscamos a nosotros mismos, porque tenemos problemas existenciales, ellos arrojan su documentación al mar para no ser repatriados. Cambian identidad por calorías y vienen en busca de ellas como en otro tiempo se iba a Alaska en busca de oro. La fiebre del oro estaba alimentada por delirios de grandeza; la de la caloría sólo busca acallar al lobo y obtener la cantidad de energía mínima para seguir tirando, incluso a costa de olvidar quién se es. Muchos inmigrantes gastan sus últimas calorías en atravesar el Estrecho. Por eso llegan a las playas exhaustos, cuando no muertos, y ateridos de frío. Ninguna palabra se había puesto tan de moda en tan poco tiempo como hipotermia. Sale en todos los telediarios siete u ocho veces y hasta los niños saben escribirla, aunque tenga una hache.
Quiere decirse que todos mienten, desde el FMI al Banco Mundial, pasando por las decenas de organismos internacionales creados para resolver cosas. Si se puede llenar el Tercer Mundo de armas, que pesan como el diablo, ¿cómo no se va a poder llenar de calorías? Por el precio que cuesta trasladar un tanque, se podría hacer caer sobre África un maná energético. Bastaría que se hubiera exportado a África la mitad de frutos secos que de balas para que esta mujer no estuviera tratando de ablandar con los dientes la piel de un camello. Debería ser más fácil hacer una transferencia de calorías que una transferencia bancaria. Pero por la bancaria cobran comisión, así que son rentables. El mundo es una mierda."

Este artículo lo escribió Juan José Millás hace un tiempo en El País y yo lo guardé para que no se me olvidase y también con la certeza de que algún día podría traerlo a colación. Bueno, ha llegado el momento. Y el motivo es que Juanjo ha vuelto a escribir otro artículo en el que pregonaba cómo mientras todos los medios investigaban la manera en que Ratzinger se sube el bajo de la sotana, una niña africana moría sola, en un callejón al lado de unas cajas de cartón, encogida sobre sí misma y muy poco a poco, notando cómo el frío le calaba en los huesos… Claro, esto no se recogió en los periódicos, y los que le concedieron un espacio en el diario le dieron 2 columnas en el lado inferior derecho de la página de la izquierda y sin foto…
En cambio nos sabemos la vida de Ratzinger desde que era monaguillo… enteramos es de que se les coló el humo de la fumata en la Capilla Sixtina, así que, si vais de excursión a la tierra de Baricco en los próximos meses, olvidaos de verla (por si no estaba difícil antes). Flipa Miguel Ángel…
07/05/2005 21:17 Enlace permanente. Hay 11 comentarios.


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