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gurp

El bar del polígono

Uno suele pensar que le falta algo. Quizás más mesas… puede que una sólo, pero de billar, de esas que dan empaque a un local aunque nadie juegue nunca. Pero sí, acostumbras a pensar que algo falla en todo ese espacio desaprovechado, cuando entras por la puerta y ves la distancia que falta para llegar a la barra. Es un poco escalofriante ese espacio. La sensación de una pasarela por la que te deslizas sabiendo que todos te miran preguntándose… “¿quién coño es este?”
Bueno eso era al principio, ahora ya no. Ahora se responden: “es el mismo de ayer”.
Ahora soy yo quien los observa. Todo ello porque el autobús número 14 llega 45 minutos antes de lo adecuado o porque el autobús número 14 llega 30 minutos más tarde de lo que todos desearíamos… yo… el jefe… mi compañera… Llega mecido por rezos minimalistas asombrosamente arcaicos, clamor de una ciudad maltratada y naturalmente condenada a un futuro peor: “Ti que asomas pola serra de San Mamede coa intención de botarlle unha ollada ós habitantes do Val do Medo e non te das conta da intensidade coa que o fas. Asoma a modiño e bota unha sesta mentres a nebulosidade descarga”.
Ahora puedo observarlos. Son siempre los mismos. Vienen y van durante 45 minutos. La camarera los conoce, los saluda. A mi también me saluda: “¿Trabajas aquí?”, “Un agua fría ¿verdad?”, “Pues ánimo, tú no te rindas, siempre hacia delante ¿eh?, siempre. Tú no te pares, no lo olvides, siempre p’adelante eh?...”
- Gracias niña. Haces que venir aquí cada día sea más agradable.- no le digo yo
Muchos de ellos permanecen allí, como esperando a alguien, unos 5 minutos. Sin decir nada ni ojear periódicos. 5 minutos y se van a trabajar. Sin decir nada.
Otros han interiorizado cierta mecánica lectora que les da pie a comentar sin asomo de interés algún titular del marca. La rutina de sus movimientos les permite tomar su café con hielo, pasar armónicamente las hojas mientras sostienen el pitillo y emitir su ascético comentario. Dos chavales jóvenes que han llegado juntos, fuertes, de ropa sucia, lo captan, levantan ligeramente la cabeza y esbozan una discreta mueca. Luego bajan de nuevo su tez hasta alinearla con los hombros forzados de apoyarse en la barra hasta conformar una línea vertical, la mirada perdida en algún punto entre la camarera y la pared del fondo, siguen aguardando algo, quizás que el tiempo pase. Se van. Van y vienen continuamente. Cada 5 minutos. Algunos piden cambio y se enfrascan en la tragaperras. 10 euros cambiados. Juegan rápido, se olvidan del café, se van. Yo me voy. Pienso en qué significará para cada una de aquellas personas que derraman 10 horas de su vida diaria en aquel lugar, esos 5 minutos de vacío… qué significarán aquellas cerezas en la pantalla que nunca son tres, aquella camarera que ojalá fuese hermosa, aquellos periódicos que se olvidan nada más leerlos, aquel refugio insensato desde el que no ves la ancha carretera que muere en una glorieta. Ancha y totalmente recta. Con ese color amarillo que otorga el calor y la falta de edificios. Como un western que cambia los carruajes por camiones de triple eje… “Adiós, hasta mañana”. “Adiós y gracias”.
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8 comentarios

Marla -

No voy a suplicarte como Arale, pero podías hacer un esfuerzo por todas las eruditas que siguen tu blog y trabajan en un sitio nada interesante y donde roban paraguas. Necesitas dejar volar tu imaginación y no escribir previamente lo que vas a escribir aquí, así no tardarías tanto Frog!

arale -

Dubi!!! Ande tás!!???
Nesesitamoste!! Diorrr míoooo k stoy empezando a leer poesía!! Yo!! Poesía!!! Motu Proprio!! Esto es grave!!
Welveeeeeee!!!

Marla -

Deberías hacerte menos el interesante y seguir más tu blog y las amigas...

gurp -

sí... bueno... 50 años de sacerdocio... en fin... que sepas que mi titular era mucho más irreverente, pero no pasó la criba de los jefes.
Besos y abrazos pa'tós, niños. Ánimo con esas prácticas.
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Anónimo -

arale -

"Homenaje a 50 años de sacerdocio" RRV

No hay iniciales que valgan para esconder tu autoría, tú todo eres literatura... Quién sino iba a conseguir disuadir mi automática aversión hacia todo lo relacionado con el clero y despertar en mí cierto enternecimiento hacia la figura del párroco entrevistado. Cuídate muxo corasón!

elianinha -

só ti es quen de facer dun café antes de traballar un momento máxico e único. bo verán.

Marla -

Creo que no soy la única aburrida que ve cómo pasa el tiempo y algo falla, porque hay un hueco imposible de llenar, y ni siquiera sé donde está, tal vez tú lo sepas...
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