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Este espacio nace de un extraño deseo de comunicación. Digo extraño por el apremiante nihilismo de la etapa que lo precede y por la desmesurada contradicción entre la introspección de Gurp y el propio concepto de Weblog. Pero he aquí que el devenir dialéctico de la vida ha dado forma a esta ventanita que trata de mirar dentro de Gurp. Si me preguntais por sus contenidos, temas y otras precisiones de este tipo, no podré responderos... simplemente, dejaré que la web viva por sí misma dentro de una persona dejando de lado clichés temáticos intrascendentes, que sería estúpido establecer... esto es solamente un punto de encuentro, un espacio compartido, una invitación a tomar un café y fumar un cigarrillo con Gurp...

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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2004.

05/10/2004

Razones para amar a Leonor Watling

En ciertas ocasiones es estúpido tratar de ser objetivo, o riguroso, o fríamente analítico, o periodísticamente correcto. Por eso, horas después de ver Inconscientes, no estoy dispuesto a emitir ningún juicio de valor fruto de una concienzuda reflexión desgranatoria de los pasajes más intrincados de una película que no pasa de ser... un film entretenido (eso sí, con algunos destellos muy graciosos). Lo que pretendo en estas líneas es más hermoso, y tiene que ver con cierta ilusión romántica y con cierta alma concupiscente, tiene que ver con Becker pero también con Baricco, Kundera o Valdés.
Más que cualquier otra cosa, se trata de una confesión que hace quien vive ensimismado con un rostro. Esto hay que entenderlo bien: "...ensimismado con un rostro". No con una sonrisa evidentemente bella, ni con esa mirada juguetona que oculta su travesura bajo un velo de inocente y cristalina puerilidad. Tampoco juzgo en exclusiva aquel gesto que estremece... con los ojos mirando curiosos y los comestibles labios entreabiertos, esperando el devenir de un algo que quizás sea un silencio, quizás una respuesta, quizás un pensamiento...
No, no es esto. Es todo ello hecho obra de arte. Todas estas cosas como elementos que constituyen una nueva existencia. Una nueva existencia que es su rostro. Y un rostro que embelesa.
Todo ello me impide expresar otra cosa que no sea mi más romántica predilección y mi más sincero favoritismo.
Sabed pues, que lo que mis ojos ven en relación a Leonor Watling es siempre placentero y por ello son mal jurado para los juicios que nos ocupan. Lo mismo sucede con el disco de Marlango: Emerge de los compases de un blues contemporáneo, una voz soul caracterizada por la dulzura, la sensualidad y la fuerza. Un disco que sin grandes alardes musicales cumple con las exigencias técnicas del estilo (desafortunadamente poco cultivado en España y en español) y me envuelve y me abstrae hasta aletargarme con una facilidad insolente.
Hecha esta advertencia sobre mi objetividad, os recomiendo encarecidamente que os dejeis enamorar por L.Watling... Quién fuera poeta de tan espléndida musa.
05/10/2004 17:54 Enlace permanente. Tema: cine No hay comentarios. Comentar.

14/10/2004

Música para onanistas

-os acordáis de mí?
Madame Blanche asintió con uin milimétrico gesto de la cabeza
-os necesito otra vez
Le tendió la cart. Ella no tenía ninguna razón para hacerlo, pero la cogió y la abrió. Miró las siete hojas una a una, después levantó la vista hacia Hervé Joncour
- Yo no amo esta lengua, monsier. Quiero olvidarla, y quiero olbidar aquella tierra, y mi vida allí, y todo. Voy a leer por vos esta carta. Lo haré. Y no quiero dinero. Pero quiero una promesa: no volváis jamás a pedirme esto.
-Os lo prometo, madame
Ella le miró fijamente a los ojos. Depués bajo la vista hacia la primera página de la carta, papel de arroz, tinta negra.
-Amado señor mío
Dijo
-no tengas miedo, no te muevas, permanece en silencio, nadie nos verá.Sigue así, quiero mirarte, yo te he mirado mucho, pero no eras para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate donde estás, tenemos una noche para nosotros, y yo quiero mirarte, nunca te he visto así, tu cuerpo para mí, cierra los ojos y acariciate, te lo ruego, no abras los ojos si te es posible, y acaríciate, son tan hermosas tus manos, he soñado con ellas tantas veces, ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, te lo ruego, continúa, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acaríciate, amado señor mío, acaricia tu sexo, te lo ruego despacio
ella se detuvo, continuad, os lo ruego dijo él
-es hermosa tu mano en tu sexo, no te detengas, a mí me gusta mirarla y mirarte, amado señor mío, no abras los ojos, todavía no, no debes tener miedo, estoy cerca de ti ¿me sientes?, estoy aquí, te puedo rozar, esto es seda ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendras mi piel, tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú no sabrás donde si no abres los onos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de repente
ella leía despacio, con una voz de mujer niña
-tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las pestañas, sentirás entrar el calor en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro, o tal vez dea en tu sexo, apoyaré mis labios en tu sexo, apoyaré mis labios, allá abajo, y los abriré bajando poco a poco.
dijo ella, tenía la cabeza reclinada sobre las hojas, y con una mano se rozaba el cuello, lentamente
- Dejaré que tu sexo entreabra mi boca, entrando entre mis labios, y empujando mi lengua, mi saliba descenderá por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano,uno dentro de la otra, sobre tu sexo, hasta que al final te bese en el corazón, por que te deseo, y con el corazón entre mis labios tu serás mío de verdad, con mi boca en el corazón tu serás mío para siempre, si no me crees abre los ojos, amado señor mío, y mírame, soy yo, quén podrá borrar este instante que sucede, y este cuerpo mío ya sin seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran,
dijo ella, se había inclinado hacia la lámpara, la luz se reflejaba en las hojas y pasaba a través de su vestido transparente,
-tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios, tú que te deslizas debajo de mí, aferras mis caderas, me levantas, dejas que me deslice sobre tu sexo, despacio, quién podrá borrar esto, tú dentro de mi moviéndote lentamente, tus manos en mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves lentamente pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz,
Él escuchaba, de pronto se volvió a mirarla, la vio, quiso bajar los ojos pero no lo consiguió
- mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me alza, tus brazos que no dejan que me marche, tus golpes dentro de mí, es violencia dulce, veo tus ojos que buscan en los míos, quieren saber hasta donde hacerme daño, hasta dónde quieras, amado señor mío, no hay final, no acabará, ¿lo ves?, nadie podrá borrar este instante que sucede, cerraré los ojos separando las lágrimas de mis pestañas, mi voz dentro de la tuya, tu violencia que me tiene aferrada, no queda ya tiempo para huir ni fuerza para resistirse, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme amado señor mío, este instante existirá, de ahora en adelante, existirá, hasta el final.
dijo ella con un hilo de voz, después se detuvo.
No había más signos en la hoja que tenía en la mano: la última.
Pero cuando le dio la vuelta...
- No nos veremos más señor
dijo
- Lo que era para nosotros, lo hemos hecho, y vós lo sabéis. Creedme:lo hemos hecho para siempre. Preservad vuestra vida resguardada de mí. Y no dudéis un instante, si fuese útil para vuestra felicidad, en olvidar a esta mujer que ahora os dice, sin añoranza, adiós.
14/10/2004 16:43 Enlace permanente. Tema: literatura Hay 3 comentarios.


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