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Este espacio nace de un extraño deseo de comunicación. Digo extraño por el apremiante nihilismo de la etapa que lo precede y por la desmesurada contradicción entre la introspección de Gurp y el propio concepto de Weblog. Pero he aquí que el devenir dialéctico de la vida ha dado forma a esta ventanita que trata de mirar dentro de Gurp. Si me preguntais por sus contenidos, temas y otras precisiones de este tipo, no podré responderos... simplemente, dejaré que la web viva por sí misma dentro de una persona dejando de lado clichés temáticos intrascendentes, que sería estúpido establecer... esto es solamente un punto de encuentro, un espacio compartido, una invitación a tomar un café y fumar un cigarrillo con Gurp...

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27/09/2004

La ceremonia del adiós

- Así pues, esta es la ceremonia del adiós
Le dijo Sartre a Simone de Beauvoir cuando esta se levantaba de la mesita del restaurante "La coupole". Lo dijo con el rostro contraído por una dulce sonrisa de anciano, con los ojos diminutos enmarcados en un bosque de arrugas del que brotaba, tierna y limpia, una mirada apagada por los años
-Así pues, esta es la ceremonia del adiós...
Y Simone sintió como un soldadito de juguete le disparaba en el vientre provocándole un dolor fugaz y agudo como el pinchazo de una aguja. Le siguió un súbito estremecimiento que recorrió poco a poco, lentamente, cada uno de los órganos que hasta entonces creía dormidos, y se instaló en esa región sin nombre a la altura del pecho, como una náusea caliente e imperecedera.Se levantó. La náusea quemándole por dentro, el corazón, el estómago, los pulmones...Se levantó y caminó dos pasos. Los ojos brillantes a punto de llorar. Se levantó, caminó dos pasos sin decir nada y puso la mano en su hombro. La mano en su hombro y los ojos bellos y brillantes, cubiertos por el frágil cristal que contiene las lágrimas. Se levantó, camino dos pasos, sin dejar de mirarlo, sin decir nada, puso la mano en su hombro y se fue. Como haciendo el amor. Simone de Beauvoir y Sartre en el restaurante "la coupole", 1971.
Y ella se fue como haciendo el amor, derramando por sus ojos todo el placer contenido. Sólo que no era placer, era una náusea ardiente que la devoraba por dentro, en cada respiración , en cada latido...

P.D. Dedicada a aqueles que marchando moi lexos fican máis preto ca nunca. levade como agasallo un silencio, un agarimo e uns ollos vidrosos... Ahora no queda sino batirse.
27/09/2004 11:33 Enlace permanente. Hay 6 comentarios.


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